En cada conversación surgió la aberrante noticia. "Es terrible lo que pasó, incluso escucharlo resulta desagradable", comentaban ayer los vecinos. Quienes concurren diariamente a la plaza San Martín se alarmaron al enterarse de que, a pocos metros de allí, en la plaza Rivadavia, violaron a un niño de 10 años.
Algunos vecinos están sorprendidos; otros, preocupados. Todos esperan que la Policía encuentre al responsable del abuso, ocurrido en la madrugada del jueves en el espacio público ubicado frente al hospital de Niños.
Los residentes de la zona aseguran que no piensan abandonar sus paseos en el pintoresco pulmón de barrio sur. Sin embargo, reconocen que, desde ahora, todo será distinto. "Mi marido estaba como loco por lo que pasó. Fue él quien me contó. Durante años, nuestros nietos se criaron jugando en esta plaza. Muchas familias vienen aquí y, con el tiempo, ya casi todos nos conocemos. Ese niño no estaba siendo cuidado ¿Quién puede estar en la plaza a esa hora?", cuestionó Ana María Figueroa.
Según el informe de la Policía, la víctima se había quedado parada en la plaza San Martín, en la vereda ubicada sobre calle Bolívar. En ese momento, un hombre, de entre 35 y 40 años, lo llevó hasta el frente, donde está la plaza Rivadavia. Luego, en la esquina de Bolívar y Ayacucho, en una construcción de poco más de dos metros de alto, abusó del menor.
"Es extraño que nadie haya visto nada. En esa esquina funciona un bar que es muy concurrido y que está abierto toda la noche", advirtió Nicolás Carbajal. "Las personas que tienen este comportamiento no sólo deberían ir a la cárcel, sino que deberían recibir un tratamiento especial que mejore su salud mental", agregó Carbajal. A su vez, Carolina Mompó, estudiante de psicología, sugirió que sería conveniente implementar un sistema correccional para los abusadores. "En Mendoza, se aplica la castración química que disminuye la libido de los pacientes. Esto y otros tratamientos pueden ayudar a estas personas a que se reinserten en la sociedad", insistió.
Todos los días Elsa Arancibia saca a pasear a su mascota en la plaza San Martín. La mujer está preocupada por lo que ocurrió. "Es un peligro para todos. Acá vienen a jugar muchos niños que pueden ser engañados y quedar expuestos a situaciones parecidas a las que vivió ese chico", alertó.
Por su parte, Sandra Arrieta, quien frecuentemente lleva a sus hijos al Hospital de Niños, piensa que la zona es insegura. "Algunas veces me acompaña mi marido, pero esta mañana (por ayer) llegué sola. Venía con mi hijo cuando vi a dos jóvenes y sentí desconfianza. Agarré mi cartera y comencé a caminar más rápido porque en esta parte siempre hay robos", dijo la mujer. Según se informó, la Policía continúa en la búsqueda de un mendigo, sospechoso de ser el violador.